Imagine All The People

09/11/2009 por José María León Cabrera

Poco antes de que terminara el siglo pasado anduve por la vieja Europa, del otro lado de la orilla del Rin, bebiéndome la cultura alemana en gigantes jarros cerveceros; entonces, se cumplían diez años de la reunificación de Alemania, materializada en esa victoria de la poesía en el mundo real que fue la caída del muro de Berlín.

Sentados a la mesa en su casa junto al Emsee, Jo Brinkhaus me contaba -un día cercano al aniversario de la caída del muro- lo emocionante que fue vivir la caída. Había gente destapando botellas de champagne por todo el país, salían a las calles y se abrazaban y brindaban con desconocidos. Berlín era una fiesta total, los alemanes del este pasaban jubilosos al lado occidental y los del otro lado los esperaban aún más felices. Hubo quienes recibieron a sus compatriotas socialistas con cien marcos de la Bundesrepublik. Sonrió complacido y me preguntó: ¿te imaginas lo que fue?.

Y yo, imbécil completo todavía a esa edad (ahora creo que soy 20% menos), le contesté por inercia que sí.

No -me respondió con los ojos encendidos y la sonrisa ampliada-, no te imaginas lo que fue.

Apagón

06/11/2009 por José María León Cabrera

Es una joda esto de estar sin luz. Mi mamá dice que sería peor estar sin agua, pero desde que leí La luz es como el agua de García Márquez estoy convencido de que no existe una diferencia sustancial entre una y otra.

Ayer, sin previo aviso, el gobierno nos recordó cómo era estar sin luz durante cuatro, cinco, siete horas al día.

La compulsión obvia -cansina y repetitiva- radica en echarle la culpa al gobierno de los apagones. Me parece desacertado, definitivamente, endilgarle la culpa solo a este gobierno sobre la crisis energética que el Ecuador arrastra desde hace veinte años. Lo que sí parece acertado es  que en el Ecuador las cosas no avanzan al ritmo que el presidente parece creer. Luego él se entera y despotrica en contra de los burrócratas de siempre por los retrasos en las obras, los errores en los estudios preliminares, las incongruencias en las bases.

Parece existir una evidente desconexión (o apagón) entre ciertas realidades nacionales y el presidente de la República.

Por citar otro ejemplo, el SRi decidió aplicar una “medida ejemplar” en la provincia de Santa Elena cuando decidió, dos días antes del feriado, clausurar a diestra y siniestra cuanto local comercial, hotel o negocio que no estuviese aplicando debidamente las normas tributarias. Yo por supuesto que estoy a favor de que el SRI se saque la recontra madre haciendo que la gente empiece a pagar sus impuestos.

Eso, de ninguna manera puede ser criticado. Lo deleznable es que al genio que se le ocurrió “darles una lección” a los peninsulares no calculó el desastre humano que provocaría al clausurar negocios que habían aceptado anticipos, habían hecho reservaciones e invertido dinero para recibir a sus huéspedes. Si bien es cierto que la ley debe ser cumplida, existe un principio de racionalidad que debe ser atendido en todo momento. Y clausurar los locales de la península uno ó dos días antes del feriado es una demostración de torpeza suprema, propia de aquéllos legalistas que no entienden que en la ley y sobre ella se puede teorizar mucho, pero que su aplicación debe ser razonada y sensata, pues recae sobre los seres humanos.

Lo del SRI en la península me recordó las palizas exageradas -verdaderas torturas- con que ciertos padres pretenden corregir a sus hijos; “lecciones” que pueden costar la vida.

Estoy seguro que Correa no hubiera aprobado lo que hizo el SRI en Santa Elena. No sólo porque creo que entre rabieta y rabieta es un hombre lúcido, sino también porque la medida es profundamente antipopular.  Estoy seguro que nadie se lo preguntó y estoy seguro que lo que más escasea es el sentido común y la proactividad entre la burocracia.

Él mismo ha dicho no haber tenido idea de los contratos millonarios de su hermano, comediante consagrado ya.

Siendo éste el estado de las cosas, uno no puede dejar de preguntarse cuántas otras cosas escaparán al control y, sobre todo, cuántas se harán fuera de la línea de pensamiento (o acción) del propio presidente.  Cabe preguntarse, también, en qué momento se comienza a desarrollar la paranoia inveterada de creer que todo el mundo lo engaña, le miente o lo traiciona a uno.

En esa paradoja de locura que es la solitud del poder, más de un acto demencial ha registrado la historia.

Por estos días la desconexión más preocupante en el Ecuador no será la falta de fluido eléctrico que sufriremos (supuestamente) hasta mañana, sino la que puede ocurrir, perennemente, entre los gobernantes y la ciudadanía.

Ese siempre ha sido la punta del ovillo del fin.  IMG00068

Música Urbana

27/10/2009 por José María León Cabrera

El jueves de la semana pasada volvimos a intentar la ciudad que subyace por debajo del crimen, el amarillismo, el esnobismo y el escándalo generalizado.

Así que nos dimos cita en la Alianza Francesa de Guayaquil para escuchar el recital de Guillermo Mosquera intitulado: Música Urbana. Las calles de mi ciudad, que es, por cierto, el título de una de las canciones de autoría de Mosquera, un flaco de aire extraviado y pañuelo en la cabeza que se metaformoseaba en un animal dueño del escenario y la música, que se metió al público al bolsillo desde el saludo inicial.

Ni el mortífero cansancio que cargaba ese día pudo impedir que  disfrutara de un concierto bien improvisado, con la música precisa, un mezcla de boleros viejos, algunas tonadas de son cubano y temas auténticos -y con el sello distintivo- de Mosquera, quien recordó entre sus esenciales al viejo Napo.

Una hora y un cuarto de buena música, con dos acompañantes tímidos pero duchos en la segunda guitarra  y la percusión. Valió la pena y me gustó porque no hubo tantas poses ni clichés como en el tributo a Sabina; los diálogos fueron espontáneos y divertidos y el aire no se enrrareció con palabras evidentemente ajenas a su voceador.

Al final, y cuando ya estaba la noche por matarse contra el sueño, pudo más la vena y, otra vez, enfilamos al cabaré del negro, de donde volvimos a salir a la hora  acostumbrada, que el negro es un enemigo de la vida sana y el deporte: lo de él es la bohemia (así se pongo difícil Leonor).

La revoluci�n est� en marcha

Criminología y Derecho Penal For Dummies

20/10/2009 por José María León Cabrera

Podría titularse este artículo, que le acierta con rotundidad a la situación social.

Más claro no se puede ser.

La cárcel se ha comprobado como el método más ineficaz del mundo para erradicar el delito.

Como dijo  Tres Patines al Tremendo Juez el día que dejemos de venir todos los días, ¿de qué van a vivir los jueces?

Sabina no las escribió para él

19/10/2009 por José María León Cabrera

El día sábado nos aventuramos con unos amigos (entre ellos el inefable Carmigniani) en la sala experimental del Centro del Arte para presenciar un tributo a Joaquín Sabina protagonizado por una banda local, liderada por el hasta entonces desconocido para mí Manuel De Guzmán. La ambientación del lugar era bastante agradable y la mesa que nos había tocado en suerte, bien ubicada.

Complacido con la idea de que en Guayaquil hubiese algo más que ir a unas insoportables -por infinitamente repetidas- discotectas s.o.s. tan fashion, con la grata sorpresa de ver la sala repleta, nos sentamos a la mesa.  Todo bien bien: la atención esmerada, la cerveza a la exacta temperatura a la que se la debe servir, unos piqueos sobrevalorados pero bien recibidos y la agradable compañía me iban convenciendo poco a poco de que no había sido tan mala la idea de ir a ver y escuchar a un desconocido rendirle tributo a Joaquín Sabina.

Todo hasta que empezó el tributo. Debo reconocer la muy buena calidad de los músicos que acompañaban a De Guzmán. Teclados, guitarra, bajo y batería impecables, a pesar de la mala graduación del volumen de cada instrumento por parte del control. Los que quedaron debiendo fueron el vocalista y su corista, de la cual Carmigniani sentenció “que estaba muy bien pero le faltaba carisma”. Yo aprobé el comentario. Me dijeron que era la primera vez que cantaban juntos y que ella estaba improvisada en los coros ante la ausencia de la corista habitual. Dos buenas voces que no encontraban la manera de ir de la mano. Ante la diferencia radical entre De Guzmán y Sabina, la gente no se enchufó mucho y el recital transcurrió sin mayores sobresaltos hasta que concluyó (como era previsible) con Y nos dieron las diez.

Entonces me di cuenta que los artista escriben sus canciones para que sean cantadas por determinadas personas.  Y Sabina, definitivamente, no escribió ninguna canción para que sea cantada por Manuel De Guzmán. En ese apartado, debo dejar fe que Sabina escribió sus canciones para que las cante el hermano de mi mamá. Ofrezco filmarlos en alguna fiesta familiar, para dar fe de lo dicho, que no tiene un ápice de exageración.

¿Conclusión sobre el tributo? Es un buen comienzo para una ciudad de cultura pacata, como lo es la venerable y bien ponderada Santiago de Guayaquil, sin mencionar que fue excusa suficiente para departir entre amigos y rematar en el cabaré del negro David y darle trámite a una del amigo Juanito Caminante, generosamente ofrecida en sacrificio por Carmigniani (no fueron más porque Leonor se puso difícil a las 03:45 a.m.).

Se arm�

Viernes

16/10/2009 por José María León Cabrera

La tarde del viernes es difícil.

El semblante azul grisáceo  de su horizonte es una trampa de la nostalgia.

El viento mece las hojas de los árboles, que se adormecen con su mano tierna. Luces esporádicas se encienden y, entonces, la tarde del viernes es más desconcertante y abrumadora. Los cerros circundantes no son verdes, ni cafés, ni amarillos; se volvieron del color del mar profundo, y la tierra entera parece encerrada en una burbuja infinita.

Los sonidos  de la calle, se elevan hacia el firmamento y rebotan hacia abajo, como encerrados en una esfera de cristal. Eel efecto multiplicador de los ecos infinitos repetidos incesantemente entre la tierra y el cielo producen un ruido farragoso, que se confunde con los rumores del pasado. Las luces se encienden cada vez más y los cinturones de pobreza adquieren la alegría triste de las nacimientos navideños de los pobres.

El cielo se inunda de un aire morado, como la tinta de un calamar, y se va oscureciendo la esfera que nos cubre. El fin del mundo se vuelve eminente y cercano; y un ateo recalcitrante besará la cruz de los cristianos, jurando la cercanía del  apocalipsis; no pudo Dios haber elegido mejor día para cruficiar a su propio hijo que un viernes. No habrá mejor día para el juicio final y el castigo de los pecadores que en el día de la diosa pagana  Venus.

Mañana, el mundo parirá un nuevo sol, hijo y poderoso. El aire enrrarecido por los gases cósmicos que dominarán la ciudad hasta el alba más próxima se habrán esfumado; los riesgos del viernes habrán fenecido, y el mundo descansará, como Dios descansó, recostado sobre la mañana reluciente del sábado nuevo.

Comeback Kid Condom

14/10/2009 por José María León Cabrera

Hace algunos meses un respetado sacerdote local intentó pasar su creencia religiosa por verdad científica. Y para utilizó para ello las conclusiones de un estudio médico de los años ochenta respecto de los anticonceptivos y el VIH. El equivalente a que algún desaforado pretenda probar que la tierra no es redonda, sino que está cargada por cuatro elefantes y que, de remate, para demostrarlo, saque un texto del Oscurantismo.

Como no hay nada tan terrible que alguien con la autoridad de un sacerdote difunda mentiras y desinforme a la sociedad (a sabiendas del repoche materno que significaría hacerlo) comenté el tema en un post titulado La Vida no es una caja de condones. Y se armó una interesante discusión, quedando claro algo: los condones reducen, si son utilizados correctamente, hasta en un 95% las posibilidades de contagio.

Sin embargo, la falacia ad hominem quedó en el aire y quedó claro que en el Ecuador del siglo XXI, la voz del cura de la parroquia aún causa ejecutoria y sienta verdades con su sola enunciación. El tema quedó, pues, con una victoria pírrica de la ciencia en una batalla que no vencerá nunca, y es aquélla que libra en contra del fundamentalismo religioso (anécdota: conozco a un convertido a la fe evangélica que niega rotundamente la teoría de la evolución con el argumento imposible de que la Biblia lo explica todo ya en el Génesis).

El genero de los anticonceptivos quedó, nuevamente, desprestigido por la Iglesia Católica.

Sin embargo, los anticonceptivos (y el condón en especial, siendo el método más efectivo para prevenir los embarazos no deseados) ha probado ser verdaderos comeback kids (como Bill Clinton). La BBC reseña hoy que la utilización dea nticonceptivos redujo en cuatro millones -de 45,6 a 41,1- los casos de abortos a nivel mundial. Además, el reporte da cuenta de que su utilización logró la disminución de los embarazos no deseados. ¿Entonces? ¿No será hora que el papa Benedicto XVI “entierre el hacha” con los anticonceptivos y reconozca su error de ciencia, basado en su fervor religioso?

¿Queda alguna duda de la necesidad de enseñar y enseñar la sexualidad responsable a los adolescentes, en lugar del miedo irreflexivo y la ignorancia supina?; ¿ya queda lo suficientemente claro que la educación sexual constituye la concientización de lo que representa entrar a la vida sexual activa, sus riesgos y responsabilidades, pero también la imperiosa necesidad de fomentar y propagar el conocimiento de los métodos anticonceptivos?

El reportaje da cuenta, además, de un factor criminológico del aborto. Y es que su rígida penalización lo único que logra es que se practiquen la misma cantidad de ellos en medios inseguros, poniendo en riesgo la vida de la paciente. Las restricciones legales no reducen la incidencia de las conductas tipificadas como delitos, sino simplemente crean entornos más peligrosos en torno a ellos. Sucede con el aborto, las drogas, etc. La solución es siempre un regulación legal que viabilice que quienes tomen la decisión de someterse  a estos procedimientos lo hagan bajo la supervigilancia del Estado, que éste les brinde alternativas a esa decisión, y que, por sobre todo, se preserven las normas de convivencia social y se evite la proliferación de los mercados negros alrededor de la conducta referida.

No es esto, por supuesto, una apología sobre el aborto ni mi visión personal respecto de él (me parece una abominable decisión para tomar y no quiero imaginar lo difícil que debe ser llegar a ella), sino simplemente una demostración de tres realidades que no se pueden negar, pues serían tapar el sol con un dedo (o con una estola, que es lo mismo): la primera, que los sacerdotes deben abstenerse de pretender imponer su fe a través de pseudo ciencia; segundo, que la ciencia aplicada a la vida diaria genera un mayor bienestar, por lo que se debe impulsar su continuo desarrollo, dejando a un lado prejuicios, pues solo así habrá un mundo mejor (un mundo con 4 millones de abortos menos es un mundo mejor); y, tercero, que la prohibición irreflexiva de ciertas conductas lo único que hace es volver violento, inseguro y muy redituable el mercado negro creado sobre lo que se proscribe.

Las Palomas Premiando a las Escopetas

12/10/2009 por José María León Cabrera

Qué días tan extraños. El otro día me fui a dormir y de, repente, a la mañana siguiente le habían dado el premio Nobel de la Paz a Barack Obama, el simpático, bien vestido y mejor fotografiado mulato que es presidente de los Estados Unidos de América.

No se me ocurriría nadie menos indicado que un presidente de los Estados Unidos de América entrante, que recibe dos guerras en pleno curso y que hasta ahora no se ha definido como la esperanza que buscaban los Estados Unidos -y el mundo- o la continuación de la apología de la estupidez. Hasta ahora, Obama ha confirmado lo que sobre él dijo Chomsky hay que ser escépticos.

Veamos, ¿por qué podría Obama merecerse el premio Nobel de la Paz?

Solo con cerrar Guantánamo el presidente Barack Obama se hubiera ganado el derecho a correr por el Nobel de la Paz. Pero no la cerró. Más bien, dio oídos a los tecnócratas universales que le señalaron una serie de complicaciones burocráticas que hacían difícil esa transición. O sea, una cosa es el romanticismo del deber ser hasta que te topas con el infierno diario de los que han creado als estructuras del ser.

Si hubiese sacado, de un plumazo a sus soldados de Iraq, entonces tal vez habría sido suficiente para que le den el premio en honor a la palomita.  Pero no los sacó, más bien hizo un plan que recién terminará en 20011. Los combates persistirán hasta septiembre de 2010.

Si hubiese consolidado el diálogo en Latinoamérica, poniéndole la dosis mínima de sensatez  que necesita la región que ha iniciado una carrera armamentista con recursos dignos de mejores destinos, en lugar de instalar siete bases en la selva colombiana para “controlar el narcotráfico”; entonces, tal vez, pero sólo tal vez, alguien podría haber pensado que se merecía el Nobel de la Paz.

Tampoco está cumpliendo con las metas ambientalistas propuestas por él mismo, ni qué decir de los retrocesos que sufre su plan de aseguramiento de salud universal para los estadounidenses, que sigue siendo blanco de los embates de la poderosa industria farmacéutica.

A decir del comité que otorga el premio, éste se le concedió a Barack por cuanto “Estados Unidos está jugando un papel más constructivo en el momento de enfrentar los grandes retos climáticos que encara el mundo (…). Sólo en muy raras ocasiones una persona como Obama captura la atención del mundo y le da a la gente esperanzas de un futuro mejor”. Agregó, además, que  “Su diplomacia está fundada en el concepto de que aquellos que lideran el mundo lo deben hacer basándose en los valores y actitudes que son compartidos por la mayoría de los pobladores del planeta“.

No entiendo bien las razones del comité del premio para entregárselo, pero suena a que es un premio con piola. Como ofrecerle la medalla de oro a Usain Bolt como condición para que no les entre a patadas a los demás competidores, en lugar de permitir que se la gane corriendo como un rayo en la pista. Es una especie de caramelo diplomático, un sedante como para que se porte bien los siguientes cuatro años en que estará al mando del ejercito más poderoso, letal  e impune de la tierra.

Si por mi fuera, yo le hubiera dado el premio Nobel de la Paz a Zambayonny, por escribir, yo los considero mis hermanos; o a esa Cumbiera Intelectual, de la que habla Johansen.

Lo demás es puro cuento.

¡Adiós Ratón!

08/10/2009 por José María León Cabrera

La primera semana ha sido intensa.

La mayor parte de ella he regresado a casa casi a la medianoche, después de haber salido de ella poco después de las ocho y treinta de la mañana. No hay mejor cansancio que el que se sufre cuando uno trabaja en lo que le gusta, en lo que ama. Y esa es la suerte que tengo hoy.

La semana comenzó como lo narré y siguió su curso con pequeños triunfos y pequeñas derrotas, pero ahora sí es más claro que nunca que la dirección en la que avanzamos es la correcta. Ayer cerramos el club para una restructuración integral y eso tomó por sorpresa a ciertos proveedores y acreedores, y la relación se puso un poco tensa. Todo se calmó cuando expliqué que estabamos trabajando, como un equipo de fútbol, a puerta cerrada. Sin embargo, queda una asignatura pendiente para la próxima semana y que debo solucionarla cuanto antes, para causarle un grande beneficio al club.

Ayer, pasadas las ocho de la noche, me reuní con el presidente en su oficina y tratamos -como todos los días- los sucesos más relevantes del día y delineamos la agenda para la próxima semana. No estábamos solos, por supuesto. Los gerentes de cada área participaban activamente en la reunión. Luego, concluida ésta, conversamos sobre el cuerpo técnico y sobre algunos nombres de jugadores que se manejan a la interna. Salió casi a las nueve y media de la noche a una reunión con el profesor Llop.

Una hora después, recibí un mensaje vía blackberry messenger confirmándome que Juan Manuel había sido ratificado en el banquillo técnico. Me pareció la decisión correcta y cuando me preguntaron mi opinión, así lo exprese. Tenemos más de tres meses para trabajar las cosas con tiempo, con un cuerpo técnico joven, profesional, serio y trabajador, sin los aspavientos ni las poses de técnicos más viejos. Confío que, como la nuestra, su revancha vendrá pronto.

Hoy en la mañana tuve que lidiar con esos momentos de dureza que preferiría evitar, pero que son propios del cargo. Me tocó darle el adiós a Raúl el Ratón Román. Un gran jugador, caballero a carta cabal. Hombre respetuoso de los códigos del camerino y de la vida; jamás se quejó ni apunto una sílaba en contra del técnico, a pesar de que él -habiendo marcado goles importantes, como, por ejemplo, los dos del clásico del Capwell- no era un titular regular. Eso da la muestra de la calidad de persona que es Raúl. En días anteriores se había reunido con Maruri y habían acordado su salida. El fútbol fue injusto con Raúl, porque simplemente no le encontró espacio en Barcelona, a pesar de su buena pegada de derecha, su oportunismo e inteligencia para distribuir la pelota en la media cancha.

En estos momentos vuela con su hermosa esposa y su recién nacido hijo a su natal Paraguay, donde seguramente seguirá paseando su fútbol de toque pausado y preciso.

Me quedo con los buenos goles que nos regaló y con el cariño que le tomó a la camiseta, pero me quedó, mucho más, con su gentileza, su paciencia y su buen humor.

A donde vayas, éxitos, querido Ratón.

Importando El Conflicto

08/10/2009 por José María León Cabrera

Yo tenía un blog.

Era lindo y lo dejé. Me cambié a este que es menos lindo pero en el que me siento más libre. Es como haber cambiado una casa de campo amplia, bien ventilada y luminosa por un departamento citadino de cien metros cuadrados, en el que puedo andar desnudo cuando quiera. Por eso a veces escribo cosas que no debería y, encima, las publico.

En ese otro blog, en marzo del 2008 comenté la estrategia colombiana de involucrarnos en su conflicto interno. El artículo se titulaba Cris Ecuador – Colombia: Martillo y Yunque. En él anotaba la vieja aspiración colombiana de utilizar a Ecuador como la esquina de un ring, en la que pretende arrinconar a las FARC para, supuestamente, ganarles la pelea por knockout. Y ahora leyendo El Universo, Colombia revela su intención de la manera más explícita de los últimos tiempos. La sugerencia de elaborar un plan conjunto para combatir a las FARC.

El Ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, ha dicho con el candor de un niño, como si nos estuviese invitando a jugar al patio de a lado, que vamos a proponer que hagamos un planeamiento conjunto, no una operación conjunta, para darles alguna sugerencia de cómo se podría hacer eso efectivamente.

No hay que ser un genio en estrategia militar para suponer que la elaboración de un plan conjunto, si bien no incluye necesariamente operativos conjuntos, sí enmarca operativos paralelos y coordinados. Lo que significaría que el Ecuador se habría comprado todos los guachitos para la lotería de locura que es el conflicto interno colombiano.

El país, en la interpuesta persona de su gobierno, deberá negarse rotundamente a esta suicida insinuación. No podemos ser parte de un problema que no es nuestro, ni tiene por qué serlo. No hay motivos humanitarios válidos que nos obliguen a apuntar las armas de manera sincronizada con las fuerzas regulares colombianas en contra de cualquier grupo irregular de ese país. Nuestra tarea debe limitarse a encontrarlos y devolverlos, destruir sus campamentos y devolverlos, determinar sus actividades de lavado en el Ecuador, anularlas y devolverlos; y mantener el espíritu pacífico que nos asegura no tener más del crimen organizado ya importado de Colombia y que hoy aterroriza a los ciudadanos de a pie, que deben estar conscientes que el crimen organizado que impera en el Ecuador es apenas un juego de niños frente a la crudeza y horror de la situación colombiana.

Si el gobierno nacional se decide olvidar de sus ciudadanos, y prefiere insistir en vejarlos con operativos de novela policial barata, en lugar de defenderlos de una potencial escalada de violencia sin cuartel ni bandera, cometiendo la insensatez de cruzar la línea tenue que separa la paz de la guerra con las FARC, entonces se convertirá en el peor gobierno de la historia del Ecuador, porque habrá sembrado en él la terrible semilla del terrorismo.